El Dr. Tony Badger, autor de Confronting Calvinism, dice esto acerca de la llamada perseverancia de los santos:
Ni un solo pasaje de la Escritura… demuestra que quien cree en Cristo para vida eterna… deba comportarse correctamente y permanecer moral y doctrinalmente puro… hasta el final de su vida física para… demostrar que es hijo de Dios para siempre. Por el contrario, la Biblia está repleta de ejemplos de personas regeneradas que fallaron tanto en doctrina como en moralidad (p. 283).
El punto de Badger es que la seguridad eterna es una realidad tanto si un creyente persevera como si no. No está garantizado que un creyente vaya a perseverar. Si no lo hace, se quedará sin recompensas eternas, como reinar con Cristo, pero su destino eterno no se verá afectado. Sigue siendo hijo de Dios, tal como el Señor prometió en Juan 3:16 y en muchos otros textos (por ejemplo, Juan 4:10-14; 5:24; 6:35, 37, 39, 47; 11:25-27).
En mi libro, Es bíblico el calvinismo? (EBC), considero dos pasajes que refutan la perseverancia de los santos: Apocalipsis 20:11-15 y Juan 11:25-27.
Apocalipsis 20:11-15. Según estos versículos, todos los incrédulos de todos los tiempos serán “juzgados … por las cosas que estaban escritas en los libros [de obras], según sus obras” (v. 12). Sus obras determinarán el grado de tormento —más o menos tolerable— que cada uno se ha ganado (Mateo 10:15; 11:22). Sin embargo, nadie será lanzado al lago de fuego por causa de sus obras. En cambio, “el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:15). Una persona llega a estar inscrita en el libro de la vida al creer en el Señor Jesús para recibir la vida eterna que Él promete. La perseverancia no es un asunto en el juicio del gran trono blanco de Apocalipsis 20:11-15.
En la página 120 de EBC escribí:
Si el calvinismo fuera verdadero, Apocalipsis 20:15 diría: “Y todo aquel cuyas obras no demostraron que había creído genuinamente en Jesús fue lanzado al lago de fuego”. El asunto sería lo que se halló en los libros, no lo que se halló o no se halló en el libro de la vida.
En cambio, según Apocalipsis 20:15, la base de la condenación eterna es no hallarse en el libro de la vida. Las obras no tienen nada que ver con eso. El libro de la vida contiene una lista de todos los que tienen vida eterna. Todos los que carecen de vida eterna son lanzados al lago de fuego. Todos los que tienen vida eterna entran en el reino eterno de Cristo.
Sabemos por la enseñanza del Señor Jesús qué debe hacer una persona para entrar en el libro de la vida. Él enseñó que todo aquel que cree en Él tiene vida eterna y nunca experimentará la segunda muerte de Apocalipsis 20:14 (por ejemplo, Juan 3:16; 5:24; 6:35; 11:26, “no morirá eternamente” = “nunca experimentará la segunda muerte”).
Dave Hunt comenta acertadamente: “Cualquiera que pase la eternidad en el lago de fuego (Apocalipsis 20:14) se habrá enviado a sí mismo allí al rechazar la salvación que Dios le ha provisto como un don gratuito de su gracia” (What Love Is This? Calvinism’s Misrepresentation of God, Second Edition [Bend, OR: The Berean Call, 2004], 312).
Juan 11:25-27. La seguridad de ser glorificado para vivir con el Señor para siempre en su reino se obtiene por la fe sola, aparte de las obras (Juan 11:25). La seguridad de que uno “no morirá eternamente [espiritualmente]” se basa únicamente en creer en Él (“el que cree en mí… no morirá eternamente”). No hay ninguna mención ni indicio de perseverancia en Juan 11:25-27.
Los calvinistas interpretan estos versículos en el sentido de que todo aquel que cree continuamente hasta el final mismo de su vida será glorificado y nunca morirá espiritualmente. Pero esa interpretación es imposible por tres razones. Primero, significaría que una persona no nacería de nuevo hasta haber perseverado en la fe hasta el final de su vida. No habría ni una sola persona nacida de nuevo viviendo en la tierra, puesto que ninguna persona viva ha “perseverado” todavía, según la definición del calvinismo. Segundo, significaría que el Señor engañó a la gente cuando usó ilustraciones como beber el agua de vida, y no volver a tener sed jamás, y comer el pan de vida, y no volver a tener hambre jamás (Juan 4:10-14; 6:35). Tercero, el tiempo presente en el modo indicativo no se refiere a una acción continua. El contexto indica de qué tipo de acción se trata. Los contextos de Juan 3:16; 4:10-14; 5:24; 6:35-47; y 11:25-27 todos muestran que uno está eternamente seguro en el momento en que cree en Jesús.
También debe señalarse que “perseverancia en la fe” no es lo mismo que “perseverancia en buenas obras”. Sin embargo, los calvinistas dicen que uno debe perseverar tanto en la fe como en las buenas obras para demostrar que ha nacido de nuevo (los calvinistas de la vieja escuela) o para obtener la “salvación final” (los calvinistas de la nueva escuela).
La perseverancia de los santos es un caballo de Troya. Permite que alguien afirme que cree en la seguridad eterna, mientras también dice que, si no perseveras, acabarás en el lago de fuego. Alguien que cree que debe perseverar para entrar en el reino de Cristo y evitar la condenación eterna no tiene seguridad de vida eterna.
Mantén el enfoque en la gracia y sabrás que estás eternamente seguro tanto si perseveras como si no.
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Bob Wilkin es el Director Ejecutivo de Grace Evangelical Society (Sociedad Evangélica de la Gracia). Vive en Highland Village, TX, con su esposa de 43 años, Sharon. Sus libros más recientes son Faith Alone in One Hundred Verses [Sola Fe en Cien Versículos] y Turn and Live: The Power of Repentance [Tornar y Vivir: El Poder del Arrepentimiento]






