Recientemente leí un comentario de un académico evangélico especializado en el Antiguo Testamento. Es experto en hebreo. Estaba analizando Isaías 53:11, donde Isaías dice que, por medio del conocimiento de Cristo, el Siervo de Dios, muchos serán justificados. Esto fue lo que dijo este académico:
Hay dos palabras hebreas para conocimiento: una se refiere al conocimiento intelectual y la otra al conocimiento experiencial. La palabra en este versículo es daat y se refiere al conocimiento experiencial. Mediante el conocimiento experiencial del Siervo, las personas serían justificadas. Cuando aceptamos a Yeshua como nuestro Mesías, cuando aceptamos su muerte sustitutoria por nuestro pecado, aceptamos lo que Él hizo en su sufrimiento y muerte en nuestro favor. En ese momento, llegamos a conocerlo de manera experiencial. Por este conocimiento experiencial de Él, somos justificados.
Este párrafo me confunde mucho. Dice que el conocimiento “intelectual” de Cristo no es suficiente; uno debe tener un conocimiento experiencial de Él. Muchos maestros de la Biblia hablan erróneamente de una “fe del corazón” distinta de una “fe de la mente”. Enseñan que solo una “fe del corazón” puede salvar al incrédulo del lago de fuego. Supongo que eso es lo que este autor quiere decir con “conocimiento experiencial”. No sé cuál es la diferencia entre una “fe de la mente” y un “conocimiento experiencial”.
Él recurre a la palabra hebrea para conocimiento para explicar la diferencia. Como la gran mayoría de las personas en el mundo, no soy experto en el idioma hebreo. Pero sí puedo buscar la palabra en un léxico hebreo, es decir, un diccionario hebreo.
Así lo hice. El léxico no hacía las distinciones que el autor intentaba establecer. Decía que la palabra significa “llegar a darse cuenta” de algo. Puede referirse a conocimiento o habilidad. Se usa para describir conocimiento técnico. El conocimiento matemático podría ser un ejemplo. La palabra puede referirse a adquirir conocimiento al observar algo. Este conocimiento es el resultado de “datos que uno ha recopilado u observado”. Todo esto me suena a conocimiento, sin más. ¡Y desde luego parece ser algo que sucede en nuestra mente!
Creo que el autor está diciendo que la fe en Cristo no es genuina si solo la conoces en tu mente. Creer con la mente no es suficiente. Tienes que experimentarlo. Creo que quiere decir que necesitas alguna reacción emocional, decisión o convicción de su pecado que acompañe lo que tu mente sabe. Parece estar diciendo que no puedes conocer a Cristo a menos que eso incluya algún tipo de sentimiento. Necesitas tener una experiencia espiritual.
Admito que tal vez haya malentendido por completo lo que está diciendo. Como he dicho, me confunde lo que escribe acerca de Isaías 53:11. Sospecho que a muchas otras personas también les confundiría el párrafo. Preguntarían: “¿He tenido un conocimiento ‘experiencial’ de Cristo, o fue todo algo meramente mental?”
Es difícil cuestionar a un experto. Pero en este caso, deberíamos hacerlo. Como dice el léxico, podemos saber cosas acerca de Cristo observando los datos. No tenemos que tener una experiencia emocional. El Evangelio de Juan registra ocho milagros realizados por Cristo. Esos ocho milagros demostraron que Él era el Cristo que puede dar vida eterna a toda persona que cree en Él para ello. Él promete hacerlo, y la vida que da jamás puede perderse (Juan 5:24; Juan 20:30–31).
Si una persona cree ese conocimiento —si está convencida de que es verdad—, tiene vida eterna. En las palabras de Isaías 53:11, también es declarada justa por Dios.
Llegamos a este conocimiento mediante el ejercicio de nuestra mente. Nuestra mente considera la evidencia. El Espíritu revela la verdad de este conocimiento a nuestra mente. Creemos con la mente.
Muchos dirán que ese conocimiento es insuficiente porque se encuentra solo en nuestra mente. El incrédulo necesita experimentarlo en su corazón.
Pero nadie sabe qué significa eso. Es indefinible.
Mantengámoslo sencillo. Si una persona cree que Jesús es el Cristo que da vida eterna a todos los que creen en Él para ello, ha creído el conocimiento que necesita creer para recibir ese regalo. Creo que el léxico hebreo coincide. Más importante aún, sé que el Evangelio de Juan lo está, aunque yo solo lo crea en mi mente.
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Bob Wilkin es el Director Ejecutivo de Grace Evangelical Society (Sociedad Evangélica de la Gracia). Vive en Highland Village, TX, con su esposa de 43 años, Sharon. Sus libros más recientes son Faith Alone in One Hundred Verses [Sola Fe en Cien Versículos] y Turn and Live: The Power of Repentance [Tornar y Vivir: El Poder del Arrepentimiento]





