En Jueces 5, hay un canto de victoria. Dios había convocado a su pueblo para luchar contra sus enemigos. Prometió que les daría la victoria si lo hacían. Algunos acudieron al llamado. Otros no.
En el canto, escrito por la profetisa Débora, se alaba a los que fueron fieles y se reprende a los que no lo fueron. El Ángel de Jehová es una referencia a Jesucristo. Débora dice que Él maldice a Meroz, una ciudad que no acudió a ayudar en la obra de Jehová (Jueces 5:23). La palabra maldición no se refiere a ir al lago de fuego. Más bien, esa ciudad no recibiría las bendiciones que procedían de la victoria. Experimentaría vergüenza y pérdida.
Los israelitas fieles fueron bendecidos. Débora menciona a una mujer llamada Jael. Se la alaba por su valentía y fidelidad durante la batalla (Jueces 5:24-27).
Otro israelita podría haber recibido la alabanza que recibió Jael. Cuando Dios lo llamó a ser valiente, no estuvo dispuesto, al menos al principio. Como resultado, perdió parte de la gloria que podría haber tenido (Jueces 4:8-9).
Obviamente, no todos los judíos que pelearon en Jueces 5 eran creyentes. Sin embargo, Israel era el pueblo escogido de Dios, y Él les dijo que los que fueran obedientes serían bendecidos, mientras que los desobedientes no serían bendecidos. Los más obedientes recibieron mayor gloria; los menos obedientes perdieron gloria que podrían haber recibido.
¿No será eso lo que ocurrirá en el Tribunal de Cristo? Jueces 5 prefigura ese día. Aquel que es el Ángel de Jehová en el Antiguo Testamento juzgará a los creyentes cuando estén delante de Él. Él dará bendiciones a los fieles y reproches a los infieles. Un creyente nunca puede perder la vida eterna, pero la manera en que viva hoy determinará la gloria que recibirá en aquel día.
Pero Jueces 5 no es solo una prefiguración. Creo que Débora entendía que estas bendiciones y maldiciones dadas al pueblo de Dios, tanto fiel como infiel, también se darán cuando el Cristo que ha de venir establezca su reino eterno. Esto se aprecia en la última frase de su canto de victoria.
Débora canta:
“Mas los que te aman, sean como el sol
cuando sale en su fuerza” (versículo 31).
Más adelante, el profeta Daniel escribirá sobre aquellos que serán recompensados en el reino de Cristo. Él dice que serán los sabios que resplandecerán “como el resplandor del firmamento” (es decir, como el sol; Daniel 12:3). El Señor también usaría un lenguaje similar para describir a los que viven rectamente cuando entren en su reino. Él dijo que “…resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mateo 13:43).
Todos los creyentes estarán en el reino. Pero los que actúan sabiamente, haciendo fielmente lo que el Señor les pide, serán bendecidos en ese reino. Una gran gloria les espera. Los creyentes de hoy deben ser fieles en la obra del Señor en la batalla contra el mundo, Satanás y la carne. Daniel y el Señor profetizaron específicamente sobre estas cosas. La batalla en los días de Débora fue una prefiguración de estas realidades.
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Ken Yates (Maestría en Teología, Doctorado, Seminario Teológico de Dallas) es editor de Journal of the Grace Evangelical Society. Es orador internacional y de la costa este estadounidense de GES. Su libro más reciente es Hebrews: Partners With Christ [Hebreos: Copartícipes de Cristo].





