LA TRADICIÓN ANTIGUA ATRIBUYE ESTAS epístolas a Juan, hijo de Zebedeo, uno de los doce apóstoles. Aunque se han hecho esfuerzos por evadir la implicación de que un testigo ocular escribió 1:1-4, dichos esfuerzos son infundados. La afirmación de 1 Juan 4:6 (“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error”) sería, cuando menos, una afirmación pomposa si no hubiera sido escrita por un apóstol.


